Outono.
Dicen que é un momento de transición. Non o creo. É un momento de realismo.
[De disfrutar das mantas gordas que ulen a casa, do roce quentiño das sábanas de franela, da quietude dos gatos enroscados que pechan e abren os ollos apaciblemente, instalados no calor das cociñas de ferro que asan castañas].
A tolemia expansiva do vrao (antes de que nos volvéramos definitivamente insanxs de tanta euforia delirante e ilusoria) xa mudou, por sorte. Calma chicha. Coma cando xs namoradxs, xa en reposo, empezan a recoñecerse como humanxs.
Chega así un día o realismo renovado. O realismo consciente do outono que da un pouco de medo, tan melancólico... e realista.
Xs galegxs sabemos que incluso o realismo pode ser máxico. O outono poida que tamén.
domingo, 30 de setembro de 2012
sexta-feira, 10 de agosto de 2012
Barcelona, vrao do 2012
Na miña familia tiñamos por costume gardar as fotos dos vraos nos seus paquetitos, ben identificadas a boli: lugar, mes, ano.
Temos un caixón de “cuéntame enxebre” cheo de sobres que dicen así: O
Incio, xullo de 1983; O Incio, agosto de 1984; O Incio, xullo de 1985…
Eran vacacións aquelas de xente humilde, alí no Incio, entre
beso-verdad-condición, bicicletas BH, globos de auga... e xs maiores; queimadas, torneos de chave, de petanca… moito antes do boom do
turismo rural ben adecuado ás esixencias sibaritas dos neo- rurales de ciudad.
Recordo con moita intensidade (o que son os recordos de
infancia), o olor ás macedonias de merdas recién depositadas de vaca, de cabra,
de ovella… estas últimas moi divertidas, pois eran tempos de conguitos e
travesuras autocensuradas na imaxinación. Os bois, máis altos ca nós os nenxs, (qué
medo daban!) parecían auténticas bestas mitolóxicas.
Esa mistura na pituitaria é
a miña infancia máis preciada, máis ben gardada no faiado da memoria.
En contadas ocasións volvín a percibir ese olor familiar,
moi raramente nin sequera no rural catalán, como se a merda das bestas non
ulira igual nun pobo cá noutro… a dieta mediterránea, será.
Vrao do 2012 na Barcelona cosmopolita que deixa de ser
cidade de corpo presente prá vivir nostálxica dos seus Xogos Olímpicos de fai vinte! anos, de cando foi o centro do mundo nas prominentes gorxas de Freddy
Mercury e Montserrat Caballé.
Vinte! anos de concesión á propiedade privada, ó canallismo
arquitectónico e urbanístico e ó desenfreno guiri nas Ramblas, pero tamén de
xentes novas, bares chinos e milagrosos paquis sempre abertos cando falta o
sal. Still sofisticated city, though, I would say…
Qué mundos tan diferentes.
Entre os vraos na meseta do Incio
e este vrao de asfalto condal non hai prácticamente nada en común excepto eu…e
poida que nin tan só eso. Amargura?, non… teño os recordos moi ben gardados, e os reviso cando quero. Son
só meus.
Non recordo, agora que penso, ter decidido o que ía ser de maior, pero si
térmolo preguntado uns aos outrxs moitas veces. Dificilmente podería ter
acertado. “Precaria, nena. Serás precaria e non terás vacacións adultas: nin
viaxes en coche, nin queimadas polas noites, nin petanca, nin olor a merda máis
aló da que desprende a política nos periódicos de cada día".
Quedo aquí, pois, este augusto mes de agosto. Eu, que
prometera a todo o mundo e sobre todo a min, unha visita longa e pausada.
Quedo cós meus amigxs: Virginia Woolf e Mario Vargas Llosa (qué?!, ese fulano
facha?!; ai, si, ese facha, grandísimo escritor!), e a filmoteca de
Catalunya, a guinda do pastel da Rúa Sant Pau, aberta como excepción este ano
neste mes, prá o meu gozo, para facerme un gran favor… (gústame
fantasear e pensar que é por min e para min sola…)
Xa toleo. Quén me dera un pouco de orballo. Nesta calor que
nin Dios, o pensamento morriñento se derrite e desparrama no caderno… quén
puidera durmir esta noite… e soñar con Ferrería do Incio.
sexta-feira, 8 de junho de 2012
Vuelta de tuerca. No #somosasi
Se supone que hoy hay que dale la vuelta a la ropa y salir
así a la calle para… no me queda claro… ¿alguien lo sabe?
Me pregunto si un ramalazo de surrealismo excéntrico de este
calibre, aunque hubiera sido acogido con éxito por los ciudadanos y ciudadanas
de este país, que no es el caso, hubiera convencido a nuestr@s polític@s, de
los beneficios sociales de invertir en sanidad, en educación (también en
educación para el desarrollo), en políticas de igualdad, en desarrollo local, cooperación
internacional, etcétera…
Me temo que Inditex,
Endesa, Santander, Telefónica… tienen mucho que ver que con haber puesto la prima de riesgo por las nubes. Ahí están,
http://www.somosasi.org/la_campania.php
exhibiéndose a gusto en la página web de una campaña de unas ONG’s que
supuestamente quieren darle la vuelta a las cosas y cambiar el mundo… y los
inversores extranjeros, como es lógico, estarán temblando ante la posibilidad
de que nos hayamos vuelto definitivamente locos, o que estas firmas estén
siendo gestionadas por verdaderos hippies…
Si para algo ha servido esta campaña es, además de crear
cierto ruido entre las ONG’s y asociaciones que llevamos denunciando durante
años las malas prácticas de estas mismas empresas que patrocinan esta campaña de captación de soci@s, ha servido también para confirmar que los malabarismos estéticos
y dialécticos, vacíos de contenido y de discurso no cuelan.
Puede que estemos entumecid@s por la violencia de esta
crisis o puede que estemos faltos de optimismo y seguridad en medio de tantas
incertidumbres, y puede incluso que necesitemos anestesiarnos con la Eurocopa para levantar el
ánimo[1]… pero
oigan, no estamos locos. Y por mucha crisis que haya en el sector, y por muchos
dramas internos que estemos viviendo muchas ONG’s, no debemos llegar a este punto de incongruencia, y algunas no
podemos dejar de responder a este tipo de prácticas desesperadas, en las que
todo vale por un puñado de dólares.
Hagamos denuncia y propongamos alternativas. Lavar los
trapos sucios de las multinacionales no es nuestro papel. No confundamos a la opinión pública, y sobre todo, que no nos
confundan a unas y a otras. Porque muchas, por cuestión de principios, no somos
así.
[1] Pensemos en las primas
que se llevarán los jugadores a Austria si la ganan. Aquí os dejo un link muy
ilustrativo del Polonia: http://www.youtube.com/watch?v=3PsRlRK0uRU
sábado, 26 de maio de 2012
Gestión del cuerpo femenino como condición del bienestar del cuerpo social y sus consecuencias políticas para las mujeres.
Para entender la disciplina ejercida en los cuerpos de las
mujeres, habremos de remontarnos a los discursos relacionados con la
psiquiatría y la higiene generados en el S XVIII y desarrollados en el XIX, e
incluso hasta bien entrado el siglo XX.
En la serie de ponencias de Michel Foucault recopiladas durante
el curso lectivo 1974-1975 en el Collège de France[1], el
autor explica el proceso de la institucionalización de la psiquiatría como una
rama especializada de la higiene pública y, por tanto, su dominio particular
sobre la protección social. En este sentido, Foucault expone que “antes de ser una especialidad de la
medicina, la psiquiatría se institucionalizó como dominio particular de la protección
social contra todos los peligros que pueden venir de la sociedad debido a la
enfermedad o a todo lo que se puede asimilar directa o indirectamente a esta.
La psiquiatría se institucionalizó como precaución social, como higiene del
cuerpo social en su totalidad”[2].
Foucault analiza cómo, para poder acercarse al discurso de
saber- poder de la medicina, la psiquiatría hubo de patologizar tanto la locura
como los desórdenes. Esta doble codificación del comportamiento individual y
social, tiene un efecto especialmente perverso en todo lo relacionado con la
gestión del cuerpo de las mujeres, con la conceptualización de la feminidad así
como con la incipiente lucha feminista.
Tal y como expone Antonio Diéguez, tanto la psiquiatría como
el higienismo actúan como disciplinas y agentes de poder a la hora de “conjurar los peligros sociales. Entre estos,
el discurso emancipador de las mujeres, que ya había comenzado a ser
identificado como una de las amenazas potenciales más claras al orden
establecido”[3].
Un claro ejemplo de esta voluntad de deslegitimar
“científicamente” este discurso político feminista, y a la vez, de domesticar
el cuerpo femenino individual y socialmente lo encontramos en la contra-propaganda
de la lucha por el sufragismo en la Inglaterra de principios del siglo XX.: “Los antisufragistas alegaron que el sufragio
femenino comportaría la masculinización de las mujeres, el abandono de sus
deberes sociales y familiares y el libertinaje sexual. En su repertorio de
argumentos, figuraba, además, la supuesta naturaleza histérica de las mujeres
como impedimento para participar en la política nacional” [4]
Otro ejemplo de domesticación social e individual del cuerpo
femenino lo encontramos en la medicina social en la España de principios del S
XX, y en su preocupación por el
alcoholismo y sus programas de propaganda antialcohólica. En el estudio de caso
de Ricardo Campos Marín. Psiquiatría y
género. El naciente discurso médico-psiquiátrico en España y el estatuto social
de la mujer[5], se evidencia la vinculación entre la peligrosidad de una
patología social como el alcoholismo, y la instrumentalización de las mujeres por
parte del discurso médico en tanto que portadoras de “higiene moral” en el
marco familiar y por extensión, social. El dispositivo de la propaganda
antialcohólica proponía a las mujeres como agentes para la creación de familias
estables y salvaguardas de la virtud y moral burguesas con el fin de “generar individuos sanos, obedientes y por
tanto, no peligrosos” ejerciendo un papel fundamental como madre y esposa a
la hora de “transmitir los principios
básicos de higiene que la medicina consideraba oportunos”.[6]
Puesto
que la solución al alcoholismo era situada en el terreno de la moral, el hogar
era el lugar educativo en el que las mujeres estaban obligadas a ejercer de
buenas madres y esposas, transmitiendo los valores correctos mediante el
instrumento de la educación. Así, “se responsabiliza a la mujer del buen o mal
funcionamiento de su hogar (…) Como alternativa a esa mujer incapaz, que
conduce a los suyos a buscar el bienestar en el alcohol, se propone modelar un
tipo de fémina que sea «activa sin ser esclava, económica sin ser tacaña,
pulcra sin ser coqueta, ordenada sin ser meticulosa, risueña sin llegar a
zalamera»[7]
Por otro lado, la gestión médica de la sexualidad de las
mujeres como gestión de sus desórdenes psicopatológicos y del consecuente
desorden social, es una de las prácticas comunes en la historia de la medicina.
Desde el s XVIII se establece un vínculo entre la sexualidad de las mujeres y
su salud física y mental, teoría que tiene su apogeo hasta bien entrado el
S.XX. A través de una taxonomía de síntomas catalogados como “dolencias
femeninas” (desórdenes pélvicos, jaquecas, lloros, irritación, depresión,
etcétera), se ponen de relieve las “enfermedades específicas de las mujeres”,
tales como la Clorosis,
la Neurastenia
o la Histeria[8]. A partir de entonces, la sexualidad, o más
bien, el orgasmo femenino (en lenguaje médico entonces llamado “el paroxismo”,
reacción a la manipulación de los genitales femeninos que, al parecer, no tenía
relación alguna con el placer sexual, según el discurso de autoridad), se
medicaliza y normaliza en las consultas y en los hospitales como La Salpêtrière[9],
estableciéndose a la vez como un objeto de estudio que alimentará posteriormente a la teoría del psicoanálisis, y como práctica lucrativa[10]
Michel Foucault, haciendo una lectura en términos de poder y
de control social, señala que la histerización del cuerpo de las mujeres “es un proceso triple en el que el cuerpo
femenino era analizado, calificado y descalificado como completamente saturado
de sexualidad; donde se lo integraba en la esfera de la práctica médica por una
patología intrínseca a él; donde, finalmente, se lo colocaba en comunicación
orgánica con el cuerpo social (cuya fecundidad regulada se suponía que
aseguraba, el espacio familiar (del que tenía que ser un elemento funcional y
sustancia), y la vida de los niños ( que producía y debía garantizar, en virtud
de una responsabilidad biológica-moral que duraba todo el período de la
educación de los niños): la
Madre, con su imagen negativa de “mujer nerviosa”, constituía
la forma más visible de esa histerización”[11].
Así, el “ángel del hogar”, creció turbado en el seno del
núcleo familiar productivo y reproductivo, convencido por la retórica
victoriana de sus patologías, intrínsecas e inherentes a su condición femenina.
De ese modo, a mediados del Siglo XX, las mujeres en EEUU
difícilmente podían describir ese “malestar que no tiene nombre” y que Betty
Friedan denominó “Mística de la
Feminidad”. “El malestar
ha permanecido enterrado, acallado, en las mentes de las mujeres
estadounidenses, durante muchos años. Era una inquietud extraña, una sensación
de insatisfacción, un anhelo que las mujeres padecían mediado el S XX en EEUU
(…) los expertos les explicaban cómo cazar y conservar a un hombre, cómo
amamantar a sus criaturas y enseñarles a asearse (…) cómo evitar que sus
esposos murieran jóvenes y que sus hijos se convirtieran en delincuentes”[12]
He aquí otra vez el higienismo renovado, en esta nueva
versión, con el objetivo intacto de mantener la salud del cuerpo social, no
sólo a través del cuerpo y del control del cuerpo de las mujeres a través de
discursos de saber-poder sino también a través de la medicalización de sus
estados de ánimo: “Algunos médicos le aconsejaron
a sus pacientes que salieran de casa durante todo un día (…) Otros les
prescribieron tranquilizantes. Muchas amas de casa de los barrios residenciales
ingería tranquilizantes como quien toma caramelos para la tos”[13]. De
ese modo, a base de recetas, las mujeres se mantenían en el seno familiar como
un ejército de cuidado, generando a su vez, toda una nueva serie de necesidades
de consumo. Según Friedan, en sus investigaciones que realizó entrevistando a
mujeres estadounidenses de clase media en los años cincuenta, adquirió
conciencia “de la existencia de un corpus
creciente de pruebas, gran parte del cual no se ha dado a conocer públicamente
porque no encaja con los modos de pensamiento actuales sobre las mujeres: son
pruebas que ponen en tela de juicio el estándar de normalidad femenina, de
adaptación femenina, de la realización femenina y de la madurez femenina al que
la mayoría de mujeres tratan de amoldarse”[14]
Durante los años cincuenta, el malestar se interpretó de
manera individualizada, tratando los síntomas, pero no las causas, eludiendo
así la patología social que acompaña a este malestar y las posibles soluciones
políticas del mismo.
En la actualidad, la medicalización del aparato reproductivo
social (sexualidad, partos, lactancias, cuidados etcétera) ha sido una
constante que ha llevado a un sector de la sociedad y del cuerpo médico a
preguntarse si acaso dicha medicalización no aleja a las mujeres de sus
cuerpos, no las desempodera, no las desposee de la gestión de la vida y de las
decisiones en torno a ella.
Sin embargo, este es un discurso de doble filo: Tal y como
alertaba Friedan, había en los EEUU en los años 50, una “reciente tendencia a volver al parto natural y a la lactancia materna”[15],
asociado al citado discurso de normalización de la feminidad y naturalización
las funciones de las mujeres en tanto que hembras mamíferas. Dicho discurso ha
tomado protagonismo hoy en día, en cierto modo, disfrazando de progresismo, en
forma de llamamientos a las maternidades maximalistas, bajo las que recae todo
el peso de la responsabilidad y culpabilidad del bienestar o malestar de las
criaturas no sólo en un momento presente del cuidado, sino también en su
desarrollo futuro, y por consiguiente, otra vez son las mujeres las
responsables del sano funcionamiento del cuerpo social.
Según Celia Amorós, “las
conquistas del movimiento feminista no escapan al principio de la acción y
reacción” .Celia Amorós contextualiza el apogeo de este discurso de la
llamada maternidad maximalista en “la
incidencia de las crisis”, que “favorece
‘la mística de la feminidad’ que tan lúcidamente analizó en su día Betty Friedan.
En su nueva versión, la ‘directora gerente de su hogar’ podría convertirse en
la madre abnegada que renuncia a cualquier proyecto personal en aras del
bienestar de sus hijos en paladines de los cuales se erigen los voceros de la Liga de la Leche.”[16]
Duras palabras que,
por otro lado, merecen al menos ser consideradas bajo una escucha atenta.
Así mismo, y desde el punto de vista de las investigaciones y
las prácticas médicas más contemporáneas en lo que se refiere a la
reproducción, Verena Stolke, en su artículo “El sexo de la biotecnología”,[17] disecciona
el sentido de la investigación genética y su aplicación en las políticas de
reproducción asistida desde el punto de vista del poder.
Stolke se enfrenta al imaginario de las bondades de la
biotecnología en tanto que tecnología aplicada a la reproducción, sosteniendo
que, en un ámbito patriarcal-liberal, cualquier tipo de tecnología es un poder
al servicio de los intereses masculinos.
Por una parte, desde el lado del control directo de los
cuerpos, Stolke asevera que “Las nuevas
tecnologías conceptivas han trastocado las tradicionales nociones de la
filiación. El más reciente giro biotecnológico acentúa las diferencias de sexo.
Las nuevas técnicas reproductivas convierten los úteros y los ovocitos en el
bien más preciado y precioso y los disocian a las personas a las que pertenecen”.
Por otro lado, Stolke afirma que se refuerza el discurso que
naturaliza la maternidad como destino inherente de las mujeres: “Aunque las nuevas tecnologías conceptivas y
contraceptivas han brindado a las mujeres al menos en los países ricos mayor
libertad para decidir sobre nuestros cuerpos, al mismo tiempo refuerzan la
maternidad como destino y responsabilidad de las mujeres (…) En un sentido más
amplio, la técnicas reproductivas se han convertido en instrumentos
tecnológicos al servicio de intereses que con frecuencia no son los nuestros”.
Como conclusión, parece que la voluntad de patologizar el cuerpo femenino, en último término,
patologiza su expresión política: el feminismo. Cuando lo femenino se
interpreta por las mujeres en clave política, dando lugar así a una serie de
reclamaciones que amenazan el statu quo, activa los dispositivos de poder-saber
que ejercen el control de los cuerpos femeninos, manteniendo un higiénico y
tranquilo inmovilismo.
La gestión y dominación del cuerpo femenino irá en
consonancia con intereses políticos y económicos de los que los discursos de
saber-poder, tales como la medicina, se hacen eco. El principio de acción-
reacción al que hace referencia Celia Amorós, no obedece al capricho, sino a
intereses concretos de la clase política y económica. Por lo tanto sí parece
haber una explicación sistémica a esta dominación, y es ésta la que nos permite
deconstruir, con conciencia política, estos discursos que penetran a nivel
micro, tanto lo social como lo psicológico, y posibilitar así el feminismo en
su versión teórica y pragmática. Como condición para la transformación social.
[1] FOUCAULT, Michel. Los anormales. Cursos del collage de
France (1974-1975). Akal, Madrid. 1999
[2] Ibíd. (p111).
[3] DIEGUEZ Gómez, Antonio. Psiquiatría y género. El naciente discurso
médico-psiquiátrico en España y el estatuto social de la mujer. Revista
Asociación Española de Neuropsiquatría. 1999. Vol.XIX nº72. P. (76) 640.
[4] NASH, Mery. Mujeres en el mundo. Historia, retos y
movimientos. Alianza ensayo. Madrid. 2004.
P114
[5] CAMPOS Marín, Ricardo. La instrumentalización de la mujer por la
medicina social en España a principio de siglo: su papel en la lucha
antialcohólica. Aclepio II, 1990.
[6] Ibíd. P162
[7] Ibíd. P167
[8] Para una aproximación
histórica detallada sobre las enfermedades citadas, ver el capítulo “la sexualidad femenina como
patología histérica”, en MAINES P. Rachel. La
tecnología del orgasmo. La histeria, los vibradores y la satisfacción sexual de
las mujeres. Ed. Milrazones. Barcelona 2010.. Pp 41-70
[9] MAINES P. Rachel. La tecnología del orgasmo. La histeria, los vibradores y la
satisfacción sexual de las mujeres. Ed. Milrazones. Barcelona 2010.. P 60.
[10] A este respecto, Maine
señala: “Russell Thacher Trall, otro
estadounidense asociado con la escuela hidropática escribía en 1873 que las
mujeres, histéricas incluidas, eran una bendición económica para la profesión
médica, asegurando que más de las tres cuartas partes de la práctica de la
profesión está dedicada al tratamiento de enfermedades específicas de las
mujeres y que de los 200 millones de dólares que se calculaban como ingreso
anual de todos los médicos de EEUU, ‘tres cuartos (150 millones), nuestros
médicos deben agradecérselo a las frágiles mujeres’. Ibíd., p
58
[11]FOUCAULT. Michel. Historia de la sexualidad. Vol 1. Ed. SXXI
Madrid 2009 p. 110
[12] FRIEDAN Betty. La mística de la feminidad. Ed Cátedra.
Feminismos. Madrid, 2009 p 50.
[13] Ibíd., p 67
[14] Ibíd. p 68
[15] Ibíd.
[17] STOLKE Verena. El sexo de la biotecnología. http://www.ieg.ufsc.br/admin/downloads/artigos/12112009-013940stolcke.pdf
sábado, 19 de maio de 2012
#occupymordor. De la estética a la épica.
Ahí estamos, esta vez sí, con un movimiento madurado, campando en la Bastilla.
clonc, clonc, clonc, clonc....
Con retórica renovada: "torres más altas han caído"
Con sentido estratégico: caceloralda permanente hasta el martes, día del consejo de administración de Caixa Banc y... to be continued.
Con voluntad de comunicar y escuchar mucho trabajo hecho ya durante años: Campaña Ropa Limpia, Campaña Aigua és Vida, Plataforma de afectad@s por la Hipoteca, etcétera, en el juicio popular a La Caixa.
Señalando con el dedo claramente a culpables con nombre y apellidos, y pidiendo responsabilidades concretas: Isidre Fainé, en boca de tod@s; una celebrity camino de desbancar al mediático Kony.
Conceptualizando nuevas demandas: #nurembergfinanciero
De la indignación a la acción, de la estética a la épica Tolkien, con toda la literatura twittera que lo acompaña.
En la cacerolada me decía un camarada: seremos como las madres de la Plaza de Mayo.
Qué gran referente!
Que lo diga David Harvey nos da igual, porque nsotr@s ya lo hemos dicho, cacerola en mano: Urban revolution is coming !!
clonc, clonc, clonc, clonc....
Con retórica renovada: "torres más altas han caído"
Con sentido estratégico: caceloralda permanente hasta el martes, día del consejo de administración de Caixa Banc y... to be continued.
Con voluntad de comunicar y escuchar mucho trabajo hecho ya durante años: Campaña Ropa Limpia, Campaña Aigua és Vida, Plataforma de afectad@s por la Hipoteca, etcétera, en el juicio popular a La Caixa.
Señalando con el dedo claramente a culpables con nombre y apellidos, y pidiendo responsabilidades concretas: Isidre Fainé, en boca de tod@s; una celebrity camino de desbancar al mediático Kony.
Conceptualizando nuevas demandas: #nurembergfinanciero
De la indignación a la acción, de la estética a la épica Tolkien, con toda la literatura twittera que lo acompaña.
En la cacerolada me decía un camarada: seremos como las madres de la Plaza de Mayo.
Qué gran referente!
Que lo diga David Harvey nos da igual, porque nsotr@s ya lo hemos dicho, cacerola en mano: Urban revolution is coming !!
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| Clonc, clonc, clonc... |
segunda-feira, 7 de maio de 2012
El arte de las performances
En el séptimo arte, no hay nada más pobre que un director/a que se copia a sí mismo. Las segundas partes, quitando honrosas y espectaculares excepciones nunca fueron buenas. Suelen quedarse en una expectativa, en una promesa, y a lo peor, en cruel gatillazo.
La repetición es pura nostalgia de un pasado sedimentado.
Que vuelva la primavera, que salgamos de lo más crudo del crudo invierno, que tengamos el valor de no repetirnos, que tengamos el ingenio y la inventiva del año pasado... pero no el mismo!
Tiene que ser 15?!, y M?!
La repetición es pura nostalgia de un pasado sedimentado.
Que vuelva la primavera, que salgamos de lo más crudo del crudo invierno, que tengamos el valor de no repetirnos, que tengamos el ingenio y la inventiva del año pasado... pero no el mismo!
Tiene que ser 15?!, y M?!
![]() |
| Imposible elegir entre la primera y la segunda. Tres ya son multitud. |
domingo, 6 de maio de 2012
Oh my man I love him so...
Se diría que es una canción de amor, si no fuera por su expresión trágica.
Para aquell@s que en un primer momento no atiendan a la letra y la vean en este vídeo gimiendo su obstinación, pensarán con razón, que hay algo muy triste en lo que está diciendo. Y sin embargo, sí, in extenso, es una canción de amor: agria, desgarradora, contradictoria... durísima, en la que la resignación es lo personal, y lo político es otra cosa.
Una lucha tapa a otras. El jazz no supo liberar a sus grandísimos talentos. Y sin embargo, ella sí que cantó por todos aquel southern trees bear strange fruit.
¿Y quién cantó por ella, sino ella?
Nunca una señal de socorro había sido tan bellamente disimulada, tan exquisitamente matizada, con una canción ambigua en la que no se sabe si quiere o concede, si ama o se desgarra, en la que ella misma, a sabiendas, se desdeña sin esperar nada del jazz que, un poco frívolo, desoye sus quejidos y enguye a sus propios hijos heroinómanos.
Ella lo deja a quien quiera entender... pero hay que ver cómo lo explica!. La letra va por un lado, su rostro por otro, con esa mirada tan radicalmente honesta con la que nos muestra aquello que hay verdaderamente entre estrofa y estrofa.
Su voz, su expresión, ponen la carne de gallina cuando con esa apariencia tan triste, tan vulnerable e ingenua, nos cuenta lo que es su suerte, qué suerte!, "me costó un montón, pero tengo un hombre y es mi hombre...". Una historia tan antigua como la civilización, pero que ella consigue que sea única.
Al parecer solía decir: "Yo viví esta canción". Es obvio que en esta canción, bajo una cruda paradoja, está viviendo a su hombre, y a su suerte.
Señoras y señores, la absolutamente genial: Billie Holiday.
My man.
It cost me a lot,
But there’s one thing that I’ve got,
It’s my man,
It’s my man.
Cold or wet,
Tired, you bet,
All of this I’ll soon forget,
With my man.
He’s not much on looks,
He’s no hero out of books,
But I love him,
Yes, I love him.
Two or three girls,
Has he,
That he likes as well as me,
But I love him.
I don’t know why I shoud,
He isn’t true,
He beats me, too,
What can I do?
Oh my man I love him so,
He’ll never know,
All my life is just despair,
But I don’t care,
When he takes me in his arms,
The world is bright,
All right.
What’s the difference if I say,
I’ll go away,
When I know I’ll come back on,
My knees someday.
For whatever my man is,
I’m his forevermore.
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